Hoy en día, la gran mayoría de los jóvenes
espera al fin de semana para poder liberarse de todas sus responsabilidades y
finalmente, disfrutar. Es sabido que ese disfrute, para muchos, pasa por
alcohol, las fiestas y el descontrol.
"Primero buscamos donde y con quienes
hacer previa. Solemos elegir gente que este en la misma que nosotras. Si ponen
el alcohol mejor, pero sino compramos un par de botellas. Al boliche no
llegamos sobrias nunca" comenta Martina Gonzalez, estudiante de diseño
gráfico. Este comportamiento, es la figurita repetida de la noche porteña. Un fenómeno que se escucha los viernes a la
noche y se ve en las botellas vacías del
sábado por la mañana.
Una encuesta de la Fundación DAAT realizada
entre chicos de 16 a 22 años dice que el 65% de los jóvenes asegura que beber
los desinhibe, les genera una falsa sensación de seguridad y los “entona” para
salir.
Según el informe, el 80% de los varones
consumen 1.650 cc de alcohol cuando se estima que la ingesta normal promedio
permitido por día es de 250 cc. Mientras, el 85% del sector femenino consume
1.250 cc, cuando lo normal serían 125 cc diarios. "Los números son
preocupantes, no es que no puedan tomar uno o dos vasos, el problema es que
necesitan de cierto comportamiento para pertenecer y divertirse. Ni hablar lo
que gastan en bebidas, ropa adecuada y en la entrada al boliche. Se aproxima
que en una noche pueden gastar más de $250. Aparte del gasto físico y mental que
conlleva beber todos los fines de semana" comenta Constanza Hornos,
psicóloga especializada en adolescentes.
De acuerdo con otra encuesta realizada por
la Universidad Siglo 21, casi siete de cada 10 argentinos de entre 18 y 60 años
(68%) piensan que necesitan del alcohol para conocer a alguien. Si bien los jóvenes no tienen una conciencia
real de la repercusión de esa "ingesta constante", fueron quienes aceptaron que "aunque sea
en dosis pequeñas, el alcohol daña la salud". Mientras que lo de 51 a 60 años
no pudieron reconocerlo de la misma manera.
Un 44% de los encuestados bebió varias
veces como para llegar a perder el control de la situación. Un poco más los
hombres con el (47,2%) que las mujeres (40,6%). Y por supuesto, los jóvenes más
que los mayores: 52,4% entre los 18 y 30 años; 48,1% entre los 31 y 40; 39,3%
entre los 41 y 50, y 34,3% a partir de los 51 años. Un 36% aseguró que había
consumido alcohol hasta el punto de perder el conocimiento, dentro de esta
cifra prevalece el sector masculino. La mayoría (87,2%) lo consideró
"negativo".
"Gasto más el viernes y el sábado que
en el resto de la semana. De movida son $150, entre una botella de algo, taxi y
un par de gastos más. Si llego tarde al boliche y pago la entrada, pueden
llegar a ser $150 y si no llego a poder "manguear" un trago, tal vez son
$50 a $70 más" agrega Martina.
Esto demuestra que el problema reside en la
creencia y la costumbre. Si bien no son todos, pero la mayoría de los
adolescentes hoy en día creen que para "descontrolar" su vida,
necesitan que cada viernes o cada sábado a las tres de la mañana, su cuerpo se
encuentre totalmente invadido por alguna sustancia. Ahí se halla una falsa
sensación de disidencia, donde el descontrol y el derroche pasan a ser una
regla.