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domingo, 8 de noviembre de 2015

El aborto, una actividad empresarial

           La lucha contra el machismo sigue hasta el día de hoy y se presenta como uno de los problemas que debe enfrentar la mujer en su vida cotidiana. Los derechos que encarnan reclamos de mujeres que quieren abortar son otra forma de las jóvenes de mostrar que la lucha por una re-significación del sector femenino pisa fuerte.

Teniendo en cuenta que miles de mujeres se someten a abortos todos los días, dónde lo hacen y como, es una cuestión que tiene injerencia nacional.

Aunque el código penal vigente mantenga en clandestinidad la práctica abortiva, muchas mujeres interrumpen voluntariamente su embarazo recurriendo a las “clínicas” clandestinas que facturan miles de millones de dólares anuales. Los dueños de estas empresas, también suelen tener el capital que mueve campañas políticas y son los primeros en estar en contra del aborto.

 Muchos médicos que hacen objeción de conciencia en los hospitales públicos, son los mismos que cobran hasta 12 mil pesos por un aborto clandestino en una clínica. Detrás de todo esto hay un gran contrincante que es económico, por eso hay una gran pelea en contra de la legalización para que siga habiendo un negocio clandestino que es el que mueve toda esta plata” comentó hace un tiempo Cecilia Merchán, ex diputada nacional. Diversos estudios estiman que en nuestro país se producen anualmente entre 455.000 y 500.000 abortos, casi un %40 de los embarazos totales.

 “Desde el punto de vista de la salud pública, el problema no es la práctica del aborto en sí mismo. Según la Organización Mundial de la Salud, un aborto realizado en buenas condiciones técnicas no pone en peligro la salud de la mujer; el problema radica en las condiciones de inseguridad, promovidas por el marco de clandestinidad en que los abortos se practican” comenta Estefanía Cioffi, una médica especializada en socorrismo de jóvenes abortistas.

Si bien la penalización del aborto provoca una limitación para todas las mujeres, para las más pobres las consecuencias y obstáculos son mayores porque son quienes más sufren la injusticia social que genera una falta de educación sexual y social. Sin intención de estigmatizar, es la mujer pobre la que paga con su vida, es violada o violentada y carga consecuencias en su salud para luego ser sometida a interrogatorios y a experiencias de tortura física y psíquica en servicios de salud.

La dirigente del MST-Izquierda Vilma Ripoll dijo para el sitio web Infobae: "El aborto más o menos de calidad vale más de $10 mil. Pensá cuántas mujeres de nuestro país pueden gastar ese dinero. Mientras cada uno refleja distintas posiciones ideológicas, el aborto se sigue haciendo. Es un problema grave de salud pública porque hoy en día hay 700 mil nacimientos y 500 mil abortos en el país y es la primera causa de muerte materna". Ripoll hizo hincapié en la cantidad de abortos que se practican, las mujeres que mueren y el costo de cada uno: "Sacá la cuenta: alrededor de 600 mil que se producen por año, multiplicado por 10 mil que es lo que vale. La plata que mueven las clínicas privadas contra las que nadie va y que, por supuesto, son clandestinas y nadie controla la calidad. Las mujeres van ahí y algunas son una carnicería, pero es lo que pueden pagar. Las más baratas son de 2 mil pesos".

Una vez más, el presupuesto tanto nacional como provincial no es suficiente para la cuestión de género y clase social. Hoy en día, el subsidio que se destina por violencia de género, por ejemplo, es de $0.80 por cada una.

Otra cara de la moneda Hace un tiempo la OMS aprobó las pastillas abortivas en el primer trimestre como elemento seguro de interrupción del embarazo. Con esta declaración se confirmó que las ventas aumentaron considerablemente. De todas formas, no se niega que detrás de todo hay un negocio.
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ECO Sub 21
Un blog hecho con ❤ por un grupo de periodista de TEA, Argentina.