La idea de tener un auto es el sueño de la mayoría de los
jóvenes. Empiezan a ahorrar para cumplir este objetivo y cuando a los 18 sacan
el registro, o a los 17 con autorización de sus padres, esta ambición cobra más
impulso. Esto ya no solo influye a los hombres, sino que ahora también al
género femenino, ya que cada vez son más las mujeres que manejan y tienen auto
propio.
En la economía de hoy en día, tener un auto consiste en un
gran gasto y nivel de mantención que los jóvenes, muchas veces no alcanzan con
sus sueldos. Todas estas implicancias no son tenidas en cuenta, debido a que el
fanatismo y las ganas de tener un vehículo son mayores y se embarcan en la
encrucijada de ser dueños.
Hay que tener en cuenta que los precios de los autos eran
más accesibles antes en comparación de lo que salen ahora. Hoy en día un buen
auto, a partir del modelo 2003, está alrededor de los 60 mil pesos, que como
capital para un joven que recién entra en el circuito laboral, es mucha plata.
También al tener más de diez años en uso, al comprarlos hay que considerar los
gastos de mecánica y arreglos. Es un punto muy favorable para el ahorro si el
auto cuenta con equipo de gas, ya que el litro sale 3,30 y con solo 50 pesos se
llena el tanque. Cuesta mucho más barato que la nafta que vale 13,50 la Súper,
que es la más económica, y llenar el tanque sale arriba de los 500 pesos.
Nicolás Martínez de 23 años, trabajador de la empresa Arcor
con un sueldo mensual de alrededor de 11 mil pesos, relata su experiencia como
propietario de un automóvil: “Mi primer auto lo compre a los 19 años, era un Gol modelo
97. La plata para comprarlo la obtuve de mis ahorros, ya que desde los 15 años
trabajo”, explica y agrega: “cuando vendí ese auto y tuve un trabajo seguro y
con un buen sueldo, decidí entrar en un plan, de 70% financiado y 30% efectivo,
para comprarme un Chevrolet Celta 0KM, en agosto del año pasado. Desde ese
tiempo hasta ahora ya sufrí 4 aumentos de cuotas, en este momento de gastos
fijos entre el abono y el seguro tengo 4.300 pesos, una verdadera locura de
plata ya que me queda un poco más de la mitad del sueldo para sobrevivir todo
el mes y casi nunca me alcanza”.
Como conclusión asegura que “ama” su auto y le da “orgullo”
tenerlo pero que es un gasto enorme que lo hace sentir “esclavo” de su vehículo.
Otro caso es el de los jóvenes, que corren con más suerte y
sus padres le regalan un automóvil. Sofía Román de 19 años, es estudiante y
trabaja en un local de ropa, su padre hace más de un año le regalo un Clio
modelo 2004, pero la condición es que ella sola lo tiene que mantener. “Como no
puedo trabajar muchas horas por el estudio, tengo un sueldo de 3.600 pesos que
casi no puedo disfrutar porque la mayoría se me va en los 700 pesos que pago de
seguro, que es uno de los más baratos ya que no es contra todo riesgo; en los
360 que pago de patente y el mayor gasto que es la nafta, con 100$ apenas sube
una agujita en el reloj del combustible”, manifiesta.
Otro ejemplo y el más afortunado es cuando los padres les
compran el auto y se los mantienen o los ayudan con los gastos. No hay que
desmerecerlos, ¿quién no quisiera estar en su lugar? Así si da gusto tener un
auto y no correr con todas las responsabilidades que implica.
Debido a todos estos presupuestos, muchos jóvenes eligen o
no les queda otra opción, que manejarse con el transporte público. Con
aproximadamente 500 pesos al mes, van y vuelven en subte, tren o colectivos,
todos los días a su trabajo, estudio o a las actividades de su rutina.
